Se puede decir que después de mucho tiempo, Encarna y yo hemos vuelto a las andadas. Aprovechando el Día del Centro, decidimos presentarnos al concurso de tartas que la AMPA convocaba para el profesorado. Tras recibir varios modelos que nos envió María, la hija de Encarna, nos enamoramos de un precioso perro que se convirtió en nuestro reto. Quedamos la tarde antes del 25 de abril para elaborar nuestra tarta. Directa de Granada apareció María con su maravillosa Themormix para que pudiéramos elaborar la masa de los dos bizcochos más rápidamente. Tras varios contratiempos, entre ellos "mi accidente", conseguimos terminar nuestra perrita hacia las 9 de la noche. La base estaba elaborada con mis galletas favoritas y un delicioso relleno de leche condensada y queso mascarpone. El cuerpo y la cabeza se hicieron con dos bizcochos diferentes, uno de chocolate, delicioso por cierto, y el otro de vainilla que nos quedó un pelín duro, nada que no pudiera solucionarse con un poco de leche. Para la decoración usamos fondant y azucar glass con un poco de colorante para conseguir el pelo marrón. Al final conseguimos el premio tras un empate algo reñido con la tarta que hizo mi compañera Gloria. El premio era un delantal hecho para la ocasión y que regalamos a María por su 23 cumpleaños por el detallazo que tuvo de cargar con su robot desde Granada, aunque luego se convirtiera en el causante de la caída más tonta que jamás había tenido y que ahora tenga un cabestrillo para inmovilizar el brazo y el hombro.


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